El alcohol y el volante nunca son aliados. Así lo confirmó un hombre detenido por la Policía Estatal de Connecticut, en Estados Unidos, por manejar a gran velocidad y bajo los influjos del alcohol.
Los elementos policiacos observaron a un auto sedán Kia que circulaba a una velocidad extremadamente alta. Cuando verificaron el registro, se dieron cuenta que superaba los 200 km/h.
De inmediato, intentaron darle alcance. Una vez que estuvieron detrás de él, le marcaron el alto por medio de las luces de emergencia y la sirena de la patrulla.
El conductor obedeció la orden y se detuvo a un costado del camino, según informó la Policía Estatal a través de un comunicado. El chofer dijo llamarse Logan Mirmozaffari, de 28 años de edad.
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Quería ver a su gato
Al comenzar con las preguntas de rigor, los policías le preguntaron por qué estaba manejando a tan alta velocidad y de forma temeraria, a lo que Logan respondió que quería llegar a casa para ver a su gato.
Sin embargo, los oficiales se dieron cuenta que el ciudadano comenzaba a tener rasgos extraños y un olor a alcohol comenzó a ser percibido, así como los ojos vidriosos y dificultad para hablar.
Como era evidente, el sujeto fue sometido a una prueba de sobriedad, a la cual accedió, pero no pudo pasar el test y fue arrestado por los siguientes delitos:
- Conducción ilegal de un vehículo motorizado bajo los influjos del alcohol o las drogas.
- Conducción imprudente.
Mirmozaffari fue liberado luego de pagar una fianza de 500 dólares y tuvo que comparecer ante un tribunal en Norwich.
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Con información de N+
ICM